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Antes de
formar parte de ningún equipo y competir "de verdad", mi experiencia ciclista se
basaba en dar tranquilos paseos -a veces no tan tranquilos- con mi
padre, subido a la Mountain-Bike que me compré yo mismo cuando cumplí 10 años.
Bueno, sin olvidar nuestra "Vuelta a La Palma" particular, que hacíamos siempre en las
vacaciones de verano: planeábamos las "etapas" que haríamos cada día y luego
cumplíamos el "Libro de Ruta" a rajatabla (lo del Libro de Ruta no es
broma, porque, como me gustaba bastante dibujar y me encantaban los especiales
del Tour o de la Vuelta que hacían los periódicos, yo hacía el nuestro, con los perfiles
de las etapas y todo).
En el año
1996 mis padres me compraron una bicicleta de carreras y durante el transcurso
de la Vuelta a Tenerife de ese año -una vuelta de verdad -, decidimos que
estaría bien empezar a correr en un equipo. Como ya estaba acabando
la temporada de ciclismo, en realidad empecé en la
pretemporada para el año siguiente, el cual comenzó mi "carrera de ciclista"
en el Club Ciclista Ciprés.
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