LIV Vuelta Ciclista a Tenerife 2009

 

 

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Después de un año de altibajos, en el que la climatología hizo que sustituyera días de bici por gimnasio hasta el punto de casi colgarla, afrontaba la Vuelta con menos confianza que el año pasado y algún kilo de más –entrené fuerte los últimos dos meses, aprovechando las vacaciones en julio y echándole ganas en agosto, pero no fue suficiente... -. Aún así, volví a estudiar con atención el rutómetro de la carrera para ver qué posibilidades reales tenía en alguna clasificación y comprobé que la más factible podría ser la de Sprints Especiales, porque sólo había dos en toda la Vuelta, de manera que si puntuaba en uno –el de la etapa del Sur -, el podio estaba casi asegurado. Otro objetivo que me planteé de antemano fue hacer una buena contrarreloj individual y hacerlo bien en el circuito de La Laguna.

 

A la hora de la verdad las cosas no fueron tan bien como en 2008, no sólo para mí sino para el equipo, ya que yo empecé con caída en La Gomera y terminé con un pinchazo en La Laguna, y Adal y Momo tuvieron que retirarse por otra caída y una avería, respectivamente. Además, mientras ese año subimos al podio en dos clasificaciones (Kiko como mejor canario y yo como 3º de las Metas Volantes), este año nos tuvimos que conformar con felicitar a los ganadores.

 

1ª etapa – La Gomera:

Como digo, empecé la Vuelta con caída, algo que ya me pasó en 2006 cuando un perro se nos cruzó en plena crono por equipos. Fue en el principio de la segunda y última bajada del día, cuando circulaba ya en la grupeta después de haber hecho una subida relativamente tranquila al Parque Garajonay, y por suerte no tuvo muchas consecuencias –se me inflamó el codo derecho, pero en apenas unas horas estaba bien -, sobre todo si lo comparo con otras caídas que hubo ese día.

 

2ª etapa – Contrarreloj por equipos:

Este año la contrarreloj por equipos era más dura que en anteriores ediciones, añadiendo al habitual “circuito” Tejina – Valle Guerra – Tejina la subida desde Punta del Hidalgo. Nosotros salimos con ganas para que Kiko no perdiera tiempo –o incluso lo ganara- con Félix, que se convirtió en el principal rival por el maillot blanco, pero la verdad es que, por lo que a mí respecta, poco pude aportar, ya que en ningún momento encontré buenas sensaciones. Al final el equipo ocupó el 11º puesto y se perdió tiempo con el Cafemax, el equipo de Félix, pero se hizo lo que se pudo.

 

3ª etapa – Los Cristianos:

Ésta era la etapa clave en lo que a la disputa de las clasificaciones complementarias se refiere, ya que había dos metas volantes y un sprint especial. Lógicamente, era la etapa que tenía marcada: mi plan de carrera consistía, literalmente, en “saltar a todo lo que se moviera”, para buscar una escapada que llegara a Güímar por delante y, después, aguantar lo que pudiera e intentar llegar a Arico. Eso hice, salté a todos los ataques que pude, pero las fuerzas no me respondieron como habría querido y no sólo no entré en el corte, sino que me quedé después de Güímar. Después de recuperarme en el tramo posterior al premio de montaña, me dediqué a rodar a buen ritmo y por suerte no me quedé solo, sino que fui cogiendo grupos hasta llegar a meta. Aunque el sueño de volver a subir al podio final se había perdido, no fue un mal día y me queda la tranquilidad de haberlo intentado.

 

4ª etapa – El Teide:

La penúltima etapa registró una de las peores caídas que se recuerdan en la isla, una montonera enorme en la que más de uno salió muy perjudicado. Yo no la vi porque tuve la gran suerte de “elegir” el momento perfecto para escaparme, ya que según me dijeron, desde que nos fuimos por delante media docena de corredores hasta que se produjo la caída no pasó ni un minuto. Fue poco antes de empezar la subida al Teide por La Orotava, una subida que hice un par de veces en verano en los “entrenamientos XL” del Bemekis. Mi intención era subir sin forzar al 100% pensando en el día siguiente, que era la crono y el circuito, pero me fui encontrando bien y, dentro de mi capacidad, subí bien casi toda la ascensión, primero con mi compañero de equipo Alberto y con Miguel López “Marranete” y después con un ECP y un Caja Rural, con quienes hice el paso por el Llano de Ucanca, la bajada a Chío y la última subida a Santiago del Teide.

 

 5ª etapa, a – Contrarreloj Individual:

Ya he comentado que mi segundo objetivo personal en esta Vuelta era hacer una buena contrarreloj en Santa Cruz, aunque este año casi no he cogido la cabra. Lo de “una buena contrarreloj” es algo totalmente subjetivo, no me marqué un posible tiempo o entrar en un determinado puesto, pero sí es verdad que el top20 rondaba en mi cabeza, era lo más realista que podía pretender; como acabé ocupando el 20º puesto, podría decir que el objetivo estaba cumplido, pero creo que tenía que haberlo hecho un pelín mejor. Ya sólo quedaba el circuito de la tarde…

 

5ª etapa, b – Circuito de La Laguna:

Lo mejor que se me ha dado siempre en el ciclismo son los circuitos y el llano, este año si cabe me he encontrado aún más cómodo en este terreno, por lo que tenía muchas ganas de hacerlo bien en el circuito de la Vuelta. Sin embargo, la suerte volvió a serme esquiva y un pinchazo en la 2ª vuelta me dejó sin opciones siquiera de intentarlo. Es el segundo pinchazo del año en carrera –el otro también fue en un momento muy inoportuno -, pero siempre digo que “mala suerte es caerse”, así que tampoco me quejo mucho cuando pincho. Aún así, no puedo negar que me quedé con las ganas de, al menos, hacerme ver un poco en el circuito, llevaba buenas sensaciones y mi idea era meterme en alguna escapada. No pudo ser.

 

 

En definitiva, que este año no me acompañaron ni las fuerzas del año pasado ni la suerte, aunque dentro de lo que cabe no fue para tanto. Sólo queda felicitar a José Belda por repetir triunfo, a Félix por su buen papel, a Kiko por darlo todo como siempre, y en general a todos los que terminaron la Vuelta (aunque todavía soy joven, ya llevo unas cuantas y ya no lo valoro igual, pero recuerdo que en las primeras que terminé sentí una gran satisfacción); animar a los que no pudieron terminar por la circunstancia que sea, que la vida siempre da más de una oportunidad; y agradecer el apoyo de la gente que me rodea, los que vienen cuando estás mal y esperan a que vayas cuando estás bien.