|
Después de un año de altibajos, en el que la climatología hizo que sustituyera
días de bici por gimnasio hasta el punto de casi colgarla, afrontaba la Vuelta
con menos confianza que el año pasado y algún kilo de más –entrené fuerte los
últimos dos meses, aprovechando las vacaciones en julio y echándole ganas en
agosto, pero no fue suficiente... -. Aún así, volví a estudiar con atención el
rutómetro de la carrera para ver qué posibilidades reales tenía en alguna
clasificación y comprobé que la más factible podría ser la de Sprints
Especiales, porque sólo había dos en toda la Vuelta, de manera que si puntuaba
en uno –el de la etapa del Sur -, el podio estaba casi asegurado. Otro objetivo
que me planteé de antemano fue hacer una buena contrarreloj individual y hacerlo
bien en el circuito de La Laguna.
A
la hora de la verdad las cosas no fueron tan bien como en 2008, no sólo para mí
sino para el equipo, ya que yo empecé con caída en La Gomera y terminé con un
pinchazo en La Laguna, y Adal y Momo tuvieron que retirarse por otra caída y una
avería, respectivamente. Además, mientras ese año subimos al podio en dos
clasificaciones (Kiko como mejor canario y yo como 3º de las Metas Volantes),
este año nos tuvimos que conformar con felicitar a los ganadores.
1ª etapa – La Gomera:
Como digo, empecé la Vuelta con caída, algo que ya me pasó en 2006 cuando un
perro se nos cruzó en plena crono por equipos. Fue en el principio de la segunda
y última bajada del día, cuando circulaba ya en la grupeta después de
haber hecho una subida relativamente tranquila al Parque Garajonay, y por suerte
no tuvo muchas consecuencias –se me inflamó el codo derecho, pero en apenas unas
horas estaba bien -, sobre todo si lo comparo con otras caídas que hubo ese día.
2ª etapa – Contrarreloj por equipos:
Este año la contrarreloj por equipos era más dura que en anteriores ediciones,
añadiendo al habitual “circuito” Tejina – Valle Guerra – Tejina la subida desde
Punta del Hidalgo. Nosotros salimos con ganas para que Kiko no perdiera tiempo
–o incluso lo ganara- con Félix, que se convirtió en el principal rival por el
maillot blanco, pero la verdad es que, por lo que a mí respecta, poco pude
aportar, ya que en ningún momento encontré buenas sensaciones. Al final el
equipo ocupó el 11º puesto y se perdió tiempo con el Cafemax, el equipo de
Félix, pero se hizo lo que se pudo.
3ª etapa – Los Cristianos:
Ésta era la etapa clave en lo que a la disputa de las clasificaciones
complementarias se refiere, ya que había dos metas volantes y un sprint
especial. Lógicamente, era la etapa que tenía marcada: mi plan de carrera
consistía, literalmente, en “saltar a todo lo que se moviera”, para buscar una
escapada que llegara a Güímar por delante y, después, aguantar lo que pudiera e
intentar llegar a Arico. Eso hice, salté a todos los ataques que pude, pero las
fuerzas no me respondieron como habría querido y no sólo no entré en el corte,
sino que me quedé después de Güímar. Después de recuperarme en el tramo
posterior al premio de montaña, me dediqué a rodar a buen ritmo y por suerte no
me quedé solo, sino que fui cogiendo grupos hasta llegar a meta. Aunque el sueño
de volver a subir al podio final se había perdido, no fue un mal día y me queda
la tranquilidad de haberlo intentado.
4ª etapa – El Teide:
La
penúltima etapa registró una de las peores caídas que se recuerdan en la isla,
una montonera enorme en la que más de uno salió muy perjudicado. Yo no la vi
porque tuve la gran suerte de “elegir” el momento perfecto para escaparme, ya
que según me dijeron, desde que nos fuimos por delante media docena de
corredores hasta que se produjo la caída no pasó ni un minuto. Fue poco antes de
empezar la subida al Teide por La Orotava, una subida que hice un par de veces
en verano en los “entrenamientos XL” del Bemekis. Mi intención era subir
sin forzar al 100% pensando en el día siguiente, que era la crono y el circuito,
pero me fui encontrando bien y, dentro de mi capacidad, subí bien casi toda la
ascensión, primero con mi compañero de equipo Alberto y con Miguel López
“Marranete” y después con un ECP y un Caja Rural, con quienes hice
el paso por el Llano de Ucanca, la bajada a Chío y la última subida a Santiago
del Teide.
5ª
etapa, a – Contrarreloj Individual:
Ya
he comentado que mi segundo objetivo personal en esta Vuelta era hacer una buena
contrarreloj en Santa Cruz, aunque este año casi no he cogido la cabra. Lo de
“una buena contrarreloj” es algo totalmente subjetivo, no me marqué un posible
tiempo o entrar en un determinado puesto, pero sí es verdad que el top20 rondaba
en mi cabeza, era lo más realista que podía pretender; como acabé ocupando el
20º puesto, podría decir que el objetivo estaba cumplido, pero creo que tenía
que haberlo hecho un pelín mejor. Ya sólo quedaba el circuito de la tarde…
5ª etapa, b – Circuito de La Laguna:
Lo
mejor que se me ha dado siempre en el ciclismo son los circuitos y el llano,
este año si cabe me he encontrado aún más cómodo en este terreno, por lo que
tenía muchas ganas de hacerlo bien en el circuito de la Vuelta. Sin embargo, la
suerte volvió a serme esquiva y un pinchazo en la 2ª vuelta me dejó sin opciones
siquiera de intentarlo. Es el segundo pinchazo del año en carrera –el otro
también fue en un momento muy inoportuno -, pero siempre digo que “mala suerte
es caerse”, así que tampoco me quejo mucho cuando pincho. Aún así, no puedo
negar que me quedé con las ganas de, al menos, hacerme ver un poco en el
circuito, llevaba buenas sensaciones y mi idea era meterme en alguna escapada.
No pudo ser.
En definitiva, que este año no me acompañaron ni las fuerzas del año pasado ni
la suerte, aunque dentro de lo que cabe no fue para tanto. Sólo queda felicitar
a José Belda por repetir triunfo, a Félix por su buen papel, a Kiko por darlo
todo como siempre, y en general a todos los que terminaron la Vuelta (aunque
todavía soy joven, ya llevo unas cuantas y ya no lo valoro igual, pero recuerdo
que en las primeras que terminé sentí una gran satisfacción); animar a los que
no pudieron terminar por la circunstancia que sea, que la vida siempre da más de
una oportunidad; y agradecer el apoyo de la gente que me rodea, los que vienen
cuando estás mal y esperan a que vayas cuando estás bien.
|
|