LIII Vuelta Ciclista a Tenerife 2008

 

 

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Muchos de los que me conocen suelen decirme que tengo que confiar más en mí mismo, que tengo que creérmelo y que el punto que me falta para estar con los gallos es por falta de confianza. Yo, la verdad, creo que además de ese punto me falta algún otro que tengo que buscar con una buena preparación, porque no tengo tanto nivel. Sin embargo, en esta Vuelta a la Isla he demostrado –me he demostrado- que sí puedo hacer lo que me propongo...

...y es que, por segundo año consecutivo, he luchado por el objetivo que me propuse al ver el rutómetro de la carrera, esta vez con más fortuna que entonces, ya que encontré la recompensa de subir al podio en La Laguna.

El año pasado fueron los Sprints Especiales: recuerdo que le comenté a mi entonces compañero de equipo Juani que se podía intentar, que no era imposible; al final cogí 2 puntos en Garachico, gracias a los cuales ocupé la 6ª posición en la clasificación general, a sólo 1 punto del ganador, Sergio Casanova. Este año le tocó el turno a las Metas Volantes, porque consideraba que estaban más accesibles –quizás debería decir menos inaccesibles- por su ubicación en las diferentes etapas. A todo el que me preguntaba si tenía alguna intención concreta para la Vuelta le respondía que iba a disputar las Metas Volantes (creo que al primero que se lo dije fue a Rochina durante un entrenamiento por el sur) y lo cierto es que a la hora de la verdad así lo hice, a pesar de una bronquitis que me acompañó desde la semana anterior y no me dejó durante toda la Vuelta (todavía ahora, mientras escribo, sigo tosiendo como un descosío). Ésta es la historia:

- El primer día era la contrarreloj por equipos, en la que rendimos bastante bien para lo poco que hemos podido entrenar esta especialidad. No se pudo luchar por el maillot pero no estuvo nada mal. En lo personal, el catarro me respetó bastante durante la crono, pero lo peor fue la noche, en la que apenas pude dormir por culpa de la tos.

- El segundo día ya había una meta volante, pero lo cierto es que era muy complicado puntuar, ya que estaba situada en Santiago del Teide, tras 12 km de subida; aún así entré en la escapada que se fraguó poco antes de la subida, pero me quedé literalmente asfixiado antes de llegar a Tamaimo. Desde ahí fui en un grupo muy bien acompañado, con Julián y tres Bemekis: Mariano, José Carlos y Joaquín David, que pensaba que iba a echar un pulmón por la boca (me pegué el resto de la etapa tose que tose). Fuimos a ritmo para no correr riesgos con el fuera de control y sólo perdimos unos 5’ con el grupo más numeroso que había entrado a 15’ de Antonio Olmo, que ganó en la meta de El Sauzal.

- El tercer día sí lo tenía marcado con una cruz, no en vano el año pasado formé parte de la escapada del día en una etapa con idéntico inicio, por la autopista del norte: esta vez no hubo escapadas, aunque algunos, como Diegoweb o Adal, lo intentaron con ganas; el Fuerteventura – Canarias no dejaba irse a nadie y yo decidí esperar al último momento, aprovechando que conozco muy bien la carretera, y ataqué en el repecho del Barranco de Ruiz, a poco más de 1 km de San Juan de la Rambla, rodé a tope y por suerte pude cumplir el objetivo pasando 1º; de ahí en adelante, a reservar y a disfrutar con la espectacular bajada de El Tanque.

- Tras esa etapa estaba 2º en la clasificación, empatado a puntos con José A. De Segovia, que casualmente fue el ganador en Los Silos, y el objetivo no era otro que puntuar en alguna de las dos metas volantes del cuarto día, cuando se disputaba la etapa reina. Aquí también decidí seguir la misma táctica, esperando que el Fuerteventura – Canarias controlara sin dejar escapadas, pero esta vez sí lograron escaparse cinco corredores y no pude hacer más. Estaba claro que ya no quedaba otra opción que aguantar el ritmo del grupo y acabar la etapa: nunca había pasado el Don Martín con el pelotón y este año sí lo hice y casi diría que fácil, así que por esa parte podía estar satisfecho, pero la realidad era que quería luchar por el maillot verde y ya estaba todo perdido. Además, eso de “acabar la etapa” no siempre es tan fácil como parece: desde que empezamos a subir, la etapa fue un calvario para mí, no sólo por la dureza de la subida y de todo el tramo final por el Teide, sino porque la mala suerte parecía estar cebándose conmigo aunque no fue tanto como lo que le pasó a Diegoweb, que allí lo vimos parado en la cuneta. Tuve que parar a arreglar dos averías durante la subida, una en el sillín –gracias a David, del Limpiezas Victoria – Bemekis, que me prestó su ayuda después de llevar 10 km con el sillín a punto de caerse- y otra en el pedal –menos mal que había pedales de repuesto en el coche, que si no… -. Para colmo volvió a darme bastante tos (Joaquín David volvió a ser “testigo presencial”), y cuando llegué a meta me dio un ataque de tos impresionante… Pero todos los males se me pasaron de golpe cuando me comunicaron que finalmente quedaría 3º en la clasificación final de las Metas Volantes, de manera que subiría al podio de La Laguna: sólo había que terminar sin percances, ya que no quedaban más metas volantes.

- Aún así, el último día intenté hacer una buena contrarreloj en Santa Cruz y quizás salí demasiado fuerte, marcando el 12º tiempo en el paso intermedio y bajando al 23º en la clasificación final. Analizando los tiempos de todos los que corrimos (en otro apartado pondré más datos, que a mí me encantan los números), se ve que hubo un cambio en la dirección del viento y al principio daba en contra al volver y al final daba a favor, imagino que eso habrá influido algo. Por la tarde sólo había que estar atentos a que Kiko no tuviera ningún problema y confirmara su maillot de mejor canario.

 

Y al final… ¡el podio! Quedar 3º de las Metas Volantes puede parecer un premio menor, no lo sé, pero lo cierto es que el hecho de subir al podio final de la Vuelta es todo un privilegio, especialmente para alguien que no está lo que se dice acostumbrado a los podios. Además, en el escenario donde se entregaron los premios sólo estábamos 13 corredores –incluyendo a los 6 del Fuerteventura – Canarias, que ganó por equipos -, y sólo 2 éramos canarios: Kiko, que subió como mejor canario, y yo. Creo que es un hecho que deja bastante claro lo difícil y lo importante que es, al menos para mí, haber subido a ese podio. Creo que es para estar muy contento y, habiendo sufrido lo que sufrí con la dichosa bronquitis, muy orgulloso.

 

Antes de terminar esta batallita –nombre que le plagio con nocturnidad y alevosía al amigo Diegoweb, espero que no le importe -, me gustaría felicitar a algunos corredores que, bajo mi punto de vista, merecen un reconocimiento que seguramente no todos recibirán por parte de los medios ¿especializados? de la isla:    

- Para empezar: Kiko, que ha redondeado una temporada genial con un segundo maillot de mejor canario después de ¡¡15 años!! Además, algo tan importante como eso: entró entre los 10 primeros de la Vuelta (8º), frente a los mejores corredores de España. Me gustaría oír ahora a los que decían que en Canarias no había nivel porque un hombre de 40 años ganaba las carreras. ¡Es que este hombre es muy bueno! Kiko es todo un ejemplo para nosotros, no sólo como ciclista –hay que ver cómo se cuida y cómo entrena- sino como persona. Todo un gentleman.

- Para seguir: Abraham, quien no sólo le disputó hasta el último suspiro el maillot de mejor canario a Kiko, sino que también se metió en el Top-10 de la Vuelta, siendo el 2º mejor Sub-23 a menos de 4 minutos del vencedor. Es un hecho del que apenas se ha hecho mención, pero yo creo que es un logro muy importante. Además, dio guerra desde el principio –si no recuerdo mal, él y yo fuimos los únicos canarios que entramos en la escapada de Playa La Arena, el primer día -, y fue de los más regulares durante los 5 días de Vuelta, tanto en montaña como en contrarreloj.

- Para ser justos: Joaquín David, pues creo que fue de los más inteligentes en carrera, porque se reservó el primer día –al menos esa impresión me dio cuando íbamos en el mismo grupo- y al día siguiente llegó con los primeros a Los Silos, y porque no gastó todas las fuerzas el día del Teide –aunque aquí también habrá sufrido como todos los demás- y al día siguiente disputó a tope el circuito de La Laguna, entrando nada menos que 8º al sprint, ante los especialistas foráneos, mucho más acostumbrados que nosotros a disputar sprints masivos.

- Porque yo lo valgo: bueno, no me quiero repetir, pero “me felicito” más que por el resultado final, con ese podio tan importante para mí, por el hecho de haber sabido sufrir durante todos los días arrastrando la maldita bronquitis (también sufrieron por mi culpa Juan y Julián, a los que casi no dejaba dormir toda la noche tosiendo…). También porque elegí el momento oportuno para atacar el día de la Meta Volante de San Juan de la Rambla y porque pasé con nota la etapa del sur y la contrarreloj individual. Todavía me queda mucho por mejorar, pero, como he dicho, estoy muy orgulloso de esta Vuelta.

- Para no dejar de nombrarlos: Rochina, otro histórico que completó una Vuelta genial a pesar de sufrir tanta o más mala suerte que yo; Adal, que terminó su 2ª vuelta con “las piernas al límite”, como él dice; y Julián, Juan y Ayoze, que a pesar de no terminar en el circuito urbano hicieron un gran esfuerzo todos los días de la Vuelta. ¡Qué equipo!

 

Nada más, creo que para ser la primera batallita es bastante extensa, así que al que haya llegado hasta este último párrafo: Gracias.